Anisé Casim - ¿Es lo mismo periodismo y literatura? Nuevamente esa pregunta nos interpela. Se podrá argumentar que lo periodístico no puede ni debe ser literatura ya que ésta da un margen a la ficción y por lo tanto no tiene criterio de verdad, pero no es así. Juan José Saer lo explicó sabiamente diciendo que eso es “una mera fantasía moral". (1)
En muchas ocasiones hay una ínfima línea divisoria entre periodismo y literatura y en la actualidad la amplia posibilidad de hibridaje de los textos dan fe de ello. Desde el siglo xx los géneros literarios que manejamos comúnmente “...funcionan como sistema de orientaciones, expectativas y convenciones que circulan entre la industria, el texto y el sujeto” (2). Fuera de aquellas estructuras, la clave quizás esté en comprender que existen estilos diferentes según cada autor. Literatos como Rodolfo Walsh, Roberto Arlt y Horacio Quiroga fueron escritores y periodistas destacados que supieron colocarle una firma personal a sus creaciones más allá de los vaivenes de las dos ramas, como hasta hoy lo sigue haciendo Gabriel García Márquez. En sus obras García Márquez multiplica al infinito las posibilidades de la realidad a la que acusa de ser “mejor escritora” que él y se preocupa en manejarla con sumo respeto. Sin embargo, en el prólogo de Doce cuentos peregrinos, declara tener problemas con los géneros literarios que lo han obligado a traspasar sus escritos de uno a otro formato. Como ejemplo podemos tomar uno de los relatos que integra el libro nombrado más arriba, llamado <<Sólo vine a hablar por teléfono>> y una nota de prensa: María de mi corazón, en las que una misma historia está contada de maneras disímiles. Las diferencias se denotan ya desde el título, la nota de prensa -texto con registro periodístico- es por naturaleza más compacta, concisa y narrativa que el cuento que, a pesar de ser corto, despliega la descripción dando lugar a una caracterización más profunda de los espacios y personajes involucrados. En ambas el tema es centralmente el amor, en el cuento es una historia más dramática y es un amor frustrado con un final trunco, en cambio en la otra pieza ese cariño feliz parece no tener fin. En María de mi corazón hay protagonistas secundarios que tienen escasa participación y las voces incluidas son por lo general pocas en contraste con <<Sólo vine a hablar por teléfono>> en el que el abundan el diálogo directo e indirecto y el autor incluye, fugazmente, la primera persona para imprimirle realismo y poder contar “la historia de la historia”. “La realidad no anula la voz del escritor, que siempre es la misma: el estilo”(3), no hay palabras más claras que las de García Márquez para responder a nuestro interrogante inicial. (1) SAER, Juan José (1997), El concepto de ficción. Buenos Aires: Editorial Ariel. (2) LINK, Daniel (2003), Cómo se lee y otras intervenciones críticas . Buenos Aires: Norma Grupo Editorial. (3) AHRENS, Juan Martínez, “Para escribir como García Márquez”, Página/12. Argentina, domingo 17 de septiembre de 1995. |