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David vio la posibilidad; confió en los estudios médicos y el conocimiento sobre su cuerpo; hizo una mínima prueba piloto; voló casi un día a otro clima y huso horario; jugó un doble improvisado; el single definitorio condicionado físicamente -contractura en el isquiotibial de la pierna izquierda, dolores en el aductor de la derecha que se desgarró en la Telmex-, y aportó en forma decisiva, en apenas 72 horas en Estocolmo, para que Argentina venciera 3-2 a Suecia. En los singles finales, Nalba derrotó a Andreas Vinciguerra por 7-5, 6-3, 4-6 y 6-4; antes, Robin Soderling venció a Leonardo Mayer por 7-5, 7-6 (7-5) y 7-5. El equipo de Tito Vázquez mantiene así la categoría y reserva vuelo para jugar -del 9 al 11 de julio, después de Wimbledon- los cuartos de final en Rusia, un ya clásico rival de años recientes
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La bendita ecografía con resultado favorable y el viaje relámpago a Estocolmo, para llegar incluso a la capital sueca después del sorteo de la Davis... Una de las anécdotas increíbles del historial de David Nalbandian, a ser destacadas cuando decida publicar su biografía ("¿Vida de Rey?" Trillado, pero con gancho), al lado de historias como el viaje frustrado a pescar al Sur, que cambió por un título en el Masters de Shanghai 2005, por ejemplo
Nalbandian dio vuelta la serie con su presencia: agrandó anímicamente a los debutantes (incluyendo en esta bolsa al "casi debutante" Leo Mayer), hizo preocupar a los suecos -Thomas Enqvist admitió ayer que se decidió por Vinciguerra sobre Joachim Johansson porque al bombardero "no le gusta jugar con Nalbandian"- y todo esto lo hizo con apenas dos partidos oficiales jugados desde abril, sin realizar encuentros a cinco sets desde Australia 2009.
La determinación sobre el último punto no fue sencilla. Se decidió pocos minutos antes de entrar a la cancha, en charlas de David con Diego Rodríguez, su kinesiólogo, y de ambos con Vázquez y el subcapitán Ricardo Rivera. Se evaluó la posibilidad de que se "rompiera" en el medio del partido, de cuáles serían las consecuencias para su carrera, y se apostó. "Un acto vale más que 10.000 palabras, y lo de David fue un acto", dijo Tito a TyC Sports al término de la serie.
Por eso la tensión en el ambiente, la misma que se transmitía por televisión, y peor después del 2-4 con el que Nalbandian inició el partido con Vinciguerra, en la primera vez en su carrera que jugaba el quinto punto de la Davis (no se dio en la final de Mar del Plata, y en otras oportunidades era el mejor ranqueado).
David tardó unos games en ajustarse al drive de su rival hasta que pudo quebrarle y, aquí la gran diferencia: jugar mejor los puntos decisivos de los dos primeros sets. Mientras que Vinciguerra sentía la presión de la definición, Nalbandian tenía la facultad de decir: "Quiero que la pelota vaya ahí", y que efectivamente entrara. Otro elemento importante en el unquillense: como pocas veces, se ató a una estrategia clara y no cambió. Machacó sobre el revés, hasta lograr aperturas sobre el drive. El sueco quizá respondía con alguna contra interesante, pero en la insistencia, Nalbandian siempre sacaba rédito.
El tercer set se perdió por un par de errores de revés, pero rápidamente llegó el quiebre en el cuarto para silenciar cualquier ánimo en el tímido público sueco. Nalbandian controló el final, movió a Vinciguerra con el revés cruzado, y metió un sablazo paralelo para cerrar el encuentro y recibir la invasión de cancha de Mayer, Zeballos, Eduardo Schwank y Federico Delbonis, el pibe que le cedió su lugar a David.
"Estoy roto", decía el cordobés en las horas siguientes. Terminó con las obligaciones (masajes, rehabilitación, prensa) y regresó rápidamente al Grand Hotel para descansar. Anoche, a las 4 de Estocolmo, emprendía otro viaje, a Indian Wells. Deberá reposar las piernas al menos dos días, luego volver a practicar y hacer uso de la invitación especial en el primer Masters 1000.
Mientras, de la mano de la Davis, su figura se agranda cada vez más.
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